MTEC. Epílogo. “Hasta la victoria, siempre”.
Pues la frase lo describe bien. Siempre hasta conseguirlo. Dos, tres, cuatro… Hasta que se den por vencidos. O hasta que alguna de las plagas se nos vaya de las manos y acabemos con el mundo…
Bueno, con el mundo no podemos acabar. Solamente con el mundo civilizado. Y si acaso con aquello que conocemos como humanidad. Hay peligros al escalar la intensidad de las acciones, y hemos de saber decidir en ese momento si queremos vivir como esclavos o morir en libertad.
Sin ser agoreros, en el barco viajamos todos. Creo que con la primera ronda, y sin tan siquiera llegar a la décima plaga habrán entendido el problema y encontrado soluciones.
Pero por si no es así, aquí van algunas acciones de segunda ronda que se pueden realizar para subir un poco la intensidad.
Inyectar el colorante alimentario en las botellas de agua de los supermercados o utilizar ahora si pintura real.
Dar megáfonos a las ranas y que los utilicen de noche y de día. En todos los lugares donde sea posible molestar en la realización de actividades varias.
Criar o adoptar a familias de piojos para arrojarlos despues en teatros, cines, autobuses, etc.
Hacer de mosca cojonera siempre y molestar la realización de todo tipo de actividades. Súbete a la pantalla de cine en medio de una película. Usa el teléfono en una actuación de teatro. Tu sabrás hacer aquello que te molesta.
Riega con líquidos pestilentes las calles. Lanza comida putrefacta a la carretera. A todas horas. La insalubridad de la basura esparcida fuera de los contenedores es temporal. No te asustes. Persevera.
Aumentar la intensidad puede suponer ser más eficiente inutilizando los lugares públicos con polvo y arena. Los asientos y bancos de los paseos o incluso de los restaurantes con tóner de impresora. La caca de tus animales en medio de las aceras si no la recoges ayudará a incrementar la sensación de agobio.
Más granizo y más peligroso. Segunda ronda, séptima plaga. ¿Podemos apretar y lanzar granizo de verdad? ¿Miraremos antes o como hace la naturaleza, si cae sobre un coche, mala suerte?
En el supermercado, ahora si, llenaremos los carros de comida y nos marcharemos sin pasar por caja. No con el carro, amigo. Eso es robar. Les dejamos el trabajo de reponer los lineales y desembolsar la fruta. Si has roto los embalajes mejor. Los cartones de leche serán fáciles de apilar. Las botellas de refresco no tanto. En tu supermercado habitual no te hagas de notar. Mejor si andas un ratito antes de entrar en uno.
Y acercándonos a la finalización de la segunda ronda de acciones a realizar para la reivindicación social no demasiado violenta, le toca el turno a las luces de las calles, los cables de conexionado de telecomunicaciones, semáforos y demás. Interruptores que estén a nuestra mano, en cualquier lugar o situación. Y por supuesto los enchufes. No nos olvidemos de olvidar nuestros cortocircuitadores.
Llegamos a la décima otra vez. Ahora si vamos debemos subir el tono. Con las consecuencias que hayan. Si podemos incluso boicots permanentes a los productos de estas empresas líderes.
Y vuelvo a dirigirme a los mandatarios del mundo: Podemos dejaros sin primogénitos y vagabundear por el desierto 40 años. Podréis hacernos andar sin comida ni agua, que de los nuestros alguien hará llover manjares o emanar agua de las rocas. ¿De los vuestros hay alguien capaz de cortarse el césped de su jardín sin ayuda?¿Nos haréis pasar a la tercera ronda de plagas? ¿creéis que vamos a parar?.
¿El fin o habré de continuar??.
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