10a Acción. Décima plaga. Mueren los primogénitos
“Aconteció que a la medianoche el Señor mató a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del faraón que se sentaba en el trono, hasta el primogénito del preso que estaba en la mazmorra, y todo primogénito del ganado. 30 Aquella noche se levantaron el faraón, todos sus servidores y todos los egipcios, pues había un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiera un muerto. Entonces hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo:—¡Levántense y salgan de en medio de mi pueblo, ustedes y los hijos de Israel! Vayan y sirvan al Señor, como han dicho. Tomen también sus ovejas y sus vacas, como han dicho, y váyanse. Y bendíganme a mí también.” RVA-2015 - Éxodo 12:29-32
Ya, al fin, llegamos a uno de los pasajes bíblicos más sangrientos
y estremecedores. Un Dios cometiendo un genocidio brutal. Pero
debería verse si ese genocidio fue la única salida que le quedó.
Oportunidades para cumplir la “voluntad divina” el faraón las
había tenido. Y tal vez sólo su terquedad al mantener mano de obra
barata a su alcance hizo necesaria la fatídica “venganza”
Israelita. ¿De verdad nuestros gobernantes son tan cortos que nos
obligarán a deshacernos de todos sus primogénitos?.
Yo
cambiaría la palabra primogénitos por empresas líderes. Así queda
más enfocado el objetivo a “matar”. No, no queremos hacer daño
a ningún animalito ni por supuesto a ninguna persona.
Las
empresas son otra cosa. Son propiedad de sus accionistas. Y éstos,
como beneficiarios de los resultados económicos son quienes deben
pagar las consecuencias de la última plaga.
En esta primera ronda (y deseamos que única) las repercusiones
deberían ser fácilmente reversibles. No queremos hacernos daño
innecesariamente. El faraón les dejó marchar, pero al acabar de
llorar salió con el ejercido para hacerles volver. Y aunque perdió,
ya que el Señor permitió a Moisés utilizar su poder para ahogarlos
en el mar rojo, los israelitas tardaron 40 años en encontrar la
“tierra prometida”.
No queremos peregrinar. Nuestro deseo es conseguir una sociedad
mejor, en el lugar donde estamos cómodos. Vivir mejor sin tener que
matar ni morir para conseguirlo.
En la última plaga debemos hacer visible más que nunca que somos
poderosos. Nuestro poder es la cantidad de gente. Hacer notar la
fuerza, que nos da la unidad y coordinación alcanzadas con las
anteriores plagas, con pequeñas compras o ventas en bolsa, con bajas
de sus servicios, con hojas de reclamación en los departamentos de
consumo. Incluso con denuncias en los juzgados si es necesario y
razonablemente justificado. Todas las expuestas aquí son, como he
pedido antes, "reversibles". Incluidas las judiciales.
Acciones de bajo efecto, dirigidas a las principales empresas del
Ibex, como primer toque de atención.
Y dirigiéndome a los mandatarios del mundo: Podemos dejaros sin primogénitos y vagabundear por el desierto 40 años. ¿Es lo que desean para su futuro? ¿Nos haréis pasar a la segunda ronda de plagas? ¿De verdad?.
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