Acción 4a. Plaga Cuarta. Plaga de moscas.

“Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale al río; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén”. RVA-2015 - Éxodo 8:20-21


Hablemos de moscas. Las dividimos en tipos, familias, tamaños, colores, capacidad de infectarnos, y muchas otras clasificaciones para un insecto tan útil pero a la vez molesto. 

Y es esa molestia e incordio, que en castellano se expresa de una manera muy descriptiva como “la mosca cojonera”, aquello que vamos a emular de la 4ª plaga para esta ocasión. Pero además lo haremos con una propuesta que proteste por aquellas incursiones en nuestra autonomía gobernativa que destituyeron, por partida doble, a los presidentes legalmente elegidos en la Comunidad Catalana.

Vamos al grano. ¿Conoces el “Photobombing”?. Sí, verdad. Pues eso. Nuestra personal “mosca cojonera” revolotea alrededor de toda aquella persona que quiera hacer una foto grupal, un selfie, panorámicas a un monumento e incluimos por supuesto a los omnipresentes “grabadores de vidas” en formato digital. En cualquier momento y lugar donde alguien quiera conseguir un mecanismo de transporte de recuerdos pasados al futuro, verá (o no) que cuando reviva ese instante también vendrá a su memoria la estancia en un territorio con un problema no resuelto, del que creía no ser partícipe.

Nuestra es la mosca, y en mi propuesta tiene el semblante de nuestros presidentes destituidos y procesados. Con fotos suyas en un móvil, con carteles en papel o cartón, a tamaño natural quien quiera hacerlo “zumbando” o en mini y disimuladamente el que participe como “mosca de la fruta”. 

Molestar a turistas y visitantes a Cataluña, poniendose delante, detrás, cerca o lejos (ya parezco coco. :)) ). La distancia ideal ha de medirse con tus ganas de meterte en disputas por el espacio público, que en casos extremos habrán de decidir las autoridades. Mi consejo es no forzar la paciencia de las víctimas de nuestra intrusión, y que dejemos mejor una sonrisa que un reguero de lágrimas. Pero allá cada cual con su modo de de incordiar (solamente incidir en que a la mosca demasiado cansina se la trata de matar no de apartar).

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