Acción 8a. Plaga Octava. La Langosta

 “Entonces el SEÑOR dijo a Moisés:—Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto, para que la langosta suba sobre la tierra de Egipto. Ella devorará toda la hierba de la tierra y todo lo que ha dejado el granizo.” RVA-2015 - Éxodo 10:12

Si hemos llegado a este punto, con éxito, se supone habrán habido plagas abriendo el camino para ultimar el objetivo perseguido. Pero en caso de no haber conseguido la cantidad suficiente de adhesiones a la causa final, las siguientes acciones emulando las plagas serán inútiles. Sin la “tracción necesaria” no se podrán realizar correctamente ni tendrán repercusión alguna. Es imposible simular una plaga de langostas y sus consecuencias con unos pocos miles de personas dispersas e inconexas. Eso no seria una plaga. Y ni tan siquiera reuniéndose todos, en alguna zona para realizar su “cometido devorador”. Sus resultados difícilmente llamarían la atención. Tampoco tendrían una repercusión mediática o económica relevante. Dicho esto, y esperando que si se continua con la activación social sea porque es necesario y querido por una gran parte de la población, sigo con mi exposición de como las plagas nos pueden ayudar a librarnos de las cadenas impuestas por los poderes heredados o impuestos por nuestros antecesores.

La octava. La de langostas. Unos insectos que devoran y acaban con todos los recursos que encuentran a su paso. Y como ellas devorarán, los inconformes con la situación, los recursos de esta sociedad opresora. Sociedad asfixiante en todo lo referente a libertades y derechos. En la que sus dirigentes banalizan y modifican leyes y reglas para que les ayuden en su misión de convertirnos a todos en sus esclavos. Nosotros, las langostas, haciendo uso de nuestro poder como plaga colapsaremos los servicios que nos ofrecen, para que nadie pueda hacer uso de ellos, durante los períodos durante los que la plaga esté activa.

Aviones, trenes, autobuses en el ámbito de la movilidad. Teatros, cines, salas de conciertos y todo lo relacionado con la cultura. Restaurantes, bares, salones de banquetes y otros establecimientos de disfrute gastronómico en nuestro tiempo de ocio. Renovación de documentos, visitas médicas, revisiones de vehículos y allí donde la gente haya de acudir para realizar labores con la administración. No me olvido de los supermercados y comercios. Pero los reservo al epílogo, donde expondré algunos mecanismos para saturar y convertirnos en una plaga más dolorosa.

Por ahora nos contentaremos con realizar reservas anticipadas, siempre con derecho a devolución. A concertar citas con antelación. A demostrar que podemos y somos plaga. Solamente que podemos y somos más. Posteriormente anularemos las reservas, cancelaremos las citas y dejaremos a los usuarios que necesiten de esos servicios el poder acceder a ellos. Por ahora hacer ver la fuerza de la que disponemos. Llenando aviones para vaciarlos después. Con sus armas (sus citas previas, sus tienda on-line, sus seguros de cancelación, sus leyes del comercio, etc...) y con nuestra organización como plaga. Seguramente estas acciones serán de uso limitado en el tiempo, al poner las empresas e instituciones mecanismos para evitarlas. Pero allí donde dejen un resquicio encontraremos la manera de volver a la carga. Somos plaga.

Para finalizar, también piensa que todo tiene un coste. Así que toma tus decisiones sobre como y donde ejercer tu derecho a la indignación y pataleta según tus capacidades para afrontar las consecuencias en tu bolsillo.

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